7.2.13

Secretos actuales

Querido diario, parece que no vengo mucho por acá pero cada día pienso terminarlo escribiendo algo. Lo que hoy vengo a decir me hace infeliz.

La última vez que escribí, me referí a una mujer que se ha ganado mis pensamientos diarios sin mayor esfuerzo, así como cuando uno sabe que ya se lo llevo del culo el amor. Las cosas con ella han marchado muy bien, a decir verdad no es lo que yo hubiese esperado, parece que es más que eso.

Los sucesos con ella cambiaron de escenario, dejamos de lado Twitter y llegamos a Facebook, lugar donde con una Invitación de Amistad inician las cosas y donde con un Pagina No Encontrada termina muchos sentimientos de cuentos inventados.

Hablar hasta muy tarde se volvió un común entre Fernanda y yo, en donde los temas más comunes eran "me haces reír mucho" y "haremos de nosotros lo mejor posible" y lo se, parece Disney. Los días pasaban y a mi me despertaba más la idea de verme con ella de la mano, la idea de besarla, de decirle que ella era uno de mis motores de felicidad diarios desde aquella caja de audífonos, de decirle como es que sueño despierto.

Pasamos al teléfono, a las llamadas nocturnas que terminan en temas sin sentido a altas horas de la madrugada, al frío de la baldosa en mi trasero que importaba poco cuando mis oídos la escuchaban a ella hablar de que había almorzado ese día. Todo parecía ir mejor que lo que yo esperaba, hasta que una noche paso algo realmente grave, esa noche quedé como un caballero por teléfono, pero como un perdedor en el alma.

¿Te has dado cuenta que hablas mucho en Andrea?. Dijo pidiendo que no me alterara.

Mi discurso empezó a trabarse, mis ideas de alegría se empezaron a arrugar como la hoja de cuaderno que se rompe con rabia para ser lanzada lo más lejos posible para no volverla a ver.

Fernanda es lo mejor que me ha pasado desde hace unos meses acá y, la verdad, somos más amigos que una pareja amorosa, cosa que no me desvela pero que si me hace pensar en lo que el amor tiene que ser para una persona para que sea real.

Dí mis argumentos del por que no odio a Andrea pero resulté cayendo en el hecho de que ella tenía razón, sea cual sea la razón o el por qué de el abandono repentino de Andrea, mi alma no está en paz y no descansará hasta saber el porque. Pero la cosa parecía ponerse peor en el momento en el que me dice "¿cómo sabes que ella te quería?", ahí, ninguno de mis recuerdos respondía correctamente esa pregunta.

Así como cuando somos castigados por cosas justas, quise llorar, por tercera vez por esa persona que ya mucho me tenía jodido, al parecer mi mente olvido lo bueno de la que se fue y guarda rencor por el dolor sufrido, por las palabras guardadas de ella y peor aún, por lo que escribe en sus redes sociales que no tienen coherencia con sus actos, eso precisamente es el amor.

¿Volverías con ella si ella lo pidiera?.

No.

No solo la tristeza me ahogaba el alma, la vergüenza con Fernanda me hacía decir luego pendejadas, ya no conecté ideas y se hizo difícil decir lo que ella me hace expresar, quedé como el imbécil en el que Andrea me convirtió.

Tal vez pase por atrevido escribiendo esto pero, se que lo peor que alguien que se quiere suicidar puede hacer es callarse, y no, no me suicidaría por cosas como estas porque, como ya lo dije alguna vez, mi futuro lo hago yo, no mis pasados tormentosos.

"Se trata de un tema incompleto porque le falta respuesta" Willie Colón.

Pdta: No tengo la mejor sonrisa, pero eso se le olvida a la vida cuando veo a Fernanda.

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