"Y así sucedieron las cosas señor inspetor". Como dijo aquel reclamador, personaje del Indio Rómulo que te desagrada, quedo yo sin decir a nadie más que a este blog lo que paso desde mi perspectiva de aquellos hechos confusos para mi razón.
Esto se trata de desglosar aquellas ponencias que perdiste contra la lógica que me gustaba usar contigo, ya sabes "confunde y..." pero que al final de cuentas, selectívamente decidiste pasar por alto y que te llevo a oír opiniones de terceros logrando así la renuncia a mi compañía. Y es que para mi como hombre, puberto de 18 años, este hecho es nuevo y patidifuso, simplemente hizo que se desencadenara una tristeza que no recuerdo haber vivido, una amargura a trago de aguardiente dulce, ese clásico gesto de inconformismo y desgano que a mi me sucede (no se usted) y que me hizo romper en llanto desmedido y ahogado, que ademas acompañaba con Fix You de mi ídolo musical Chris Martin y mi teléfono celular como única nueva compañía celosa, y que me hizo recordar exactamente mi estado de hacía una un par de semanas atrás, el de el más vulnerable hombre de la tierra.
Y es que la gente que más queremos es la gente que a la vez más debemos temer, así como Dios, o bueno, algo así; usted a Él lo respeta (solo creyentes) por que hablamos del Todo Poderoso, pero en este caso hablamos el hombre de a pie, entre más amor le da, más abierta va dejando las manos para defenderse de un golpe que siempre, por lo general, de esas "lindas personas" parece imposible.
Continuando; después de una noche de mil pesadillas y deseos de destrucción amanecí cansado y con ganas de ver si ella había escrito algo en alguna de sus cuentas de redes sociales y ahí encontré el cliché de mi generación: las relaciones, por más viejas que sean o por más importante que se hallan proclamado, se acaban para la grande infantilidad de muchos, eliminándonos de Facebook y bloqueándonos en Twitter. ¿ Fui directo?
Así es, con eso me levante. Y así como a quien le vale cinco la cosa, intente ser digno conmigo mismo, pero créanme, a mi eso de ser creído nunca me ha quedado, y recurrí al tan de moda WhatsApp, en donde hasta el día de hoy lo uso solo como EMISOR - MENSAJE - PARED
Y mire querido lector (a), si escribo esto a manera de diario y así de directo es por que sé que seguramente vivió o vivirá esto, es tan normal (sobretodo a esta edad); tanto así que si usted pide consejo, todos, y lea bien, TODOS le van a tener la respuesta de "aaaaay no, no te pongas triste, ah eso mándala a la porra, ya vendrán más" y a no se que esa persona sea la de la relación amorosa perfecta, evite escucharla, pues al fin y al cabo, usted no sabe quien llama cuando truena.
Pdta: Sé que me envaine demasiado acá, pero es para que vea lo revuelta que tengo la cabeza y los sentimientos, y lo digo de corazón: Ojalá y regrese esa persona... Mucho guevón ¿no?
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